Qué mirar en un préstamo personal
Casi todo el mundo compara préstamos por la cuota mensual, que es justo el número más fácil de manipular. Hay tres cosas que comparar en su lugar, y ninguna toma más de un minuto.
La cuota es el peor número para comparar
Una cuota baja puede significar una buena tasa, o puede significar un plazo largo escondiendo una tasa mala. Vistas de lejos, las dos ofertas se parecen; vistas por el interés total, no se parecen en nada.
El número que compara de verdad es lo que vas a pagar en total por encima de lo que te prestaron. Corre cada oferta en la calculadora de préstamo personal con su tasa y su plazo, y compara el interés total. Es la única comparación que no se puede maquillar.
Lo que hace el plazo
Estirar el plazo baja la cuota y sube el interés total, siempre. No hay excepción: cada mes adicional es un mes más de intereses sobre el balance que queda.
Eso no quiere decir que el plazo corto sea siempre lo correcto. Una cuota que no puedes sostener te lleva a atrasos, y eso cuesta más que los intereses. La pregunta útil es cuál es el plazo más corto cuya cuota aguantas cómodo, no cuál es la cuota más baja disponible.
En la tabla de amortización se ve por qué: al principio casi todo el pago se va en interés. Abonos extra al principal en los primeros meses son los que más plazo recortan.
Tasa, APR y lo que va aparte
La tasa de interés y el APR no son lo mismo. El APR incluye ciertos cargos del préstamo, así que es la comparación más honesta entre dos ofertas — pero solo si ambas te lo dan calculado igual.
Pregunta específicamente por lo que no entra en la cuota: cargos de originación, seguros que te ofrezcan con el préstamo, penalidad por pagar antes de tiempo y qué pasa si te atrasas. Un préstamo con penalidad por prepago te quita la mejor herramienta que tienes, que es abonar cuando puedas.
Si estás comparando un banco con una cooperativa, compáralos con los mismos tres números — APR, plazo e interés total — y no por la conversación en el mostrador.
Consolidar deuda de tarjeta
Cambiar deuda de tarjeta por un préstamo a tasa más baja funciona, y a veces funciona muy bien: cuota fija, fecha de fin conocida y menos interés.
Con una condición, y es la que decide todo: si la tarjeta vuelve a cargarse después de saldarla, terminas con las dos deudas y en peor posición que al empezar. Guarda la tarjeta o ciérrala antes de firmar nada.
Antes de decidir, corre las dos rutas. La calculadora de pago de tarjeta te dice cuánto te cuesta salir de la tarjeta abonando fijo cada mes; la de préstamo personal te dice cuánto te cuesta la consolidación. Compara el interés total de una contra la otra y la respuesta sale sola.