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Cuánto cuesta prender el aire acondicionado

“El aire es lo que dispara la luz” es la frase que todo el mundo repite, pero casi nadie sabe cuántos dólares al mes son. Se puede saber, y con dos datos basta.

La fórmula, que es una sola

Vatios por horas de uso, dividido entre mil, te da los kilovatios-hora. Los kWh por tu precio real por kWh te dan los dólares. Eso es todo; el resto son detalles sobre de dónde sacas cada número.

El precio por kWh no es la tarifa base que aparece en el sitio de la compañía: es lo que a ti te cuesta de verdad, y sale de dividir el total de tu factura entre los kWh que consumiste ese período. Ese es el número que va en la calculadora.

Dónde sacas los vatios

En la etiqueta del equipo, casi siempre atrás o en el costado. Si da vatios, ya está. Si da amperios y voltios, multiplícalos y te dan vatios.

Ojo con los BTU: no se convierten a vatios con un número fijo. Un equipo de 12,000 BTU eficiente consume bastante menos que uno viejo de los mismos BTU, porque lo que cambia es la eficiencia, no la capacidad de enfriar. Si solo tienes los BTU, busca el consumo en el manual o en la placa antes de asumir nada.

El equipo no está prendido todo el tiempo que crees

Un aire convencional prende y apaga el compresor para mantener la temperatura. Aunque lo dejes puesto ocho horas, el compresor no corre las ocho, y usar ocho horas a plena potencia te da un estimado alto.

Un inverter hace lo contrario: modula y trabaja casi continuo, pero a una fracción de la potencia máxima. Su consumo promedio suele quedar por debajo del nominal de la etiqueta.

La nevera es el mismo caso y a la gente le sorprende: nunca está prendida las veinticuatro horas. Por eso, para equipos que ciclan, el estimado más útil es el de horas efectivas, no el de horas en que el equipo estuvo encendido.

Qué mover para que baje

Corre la calculadora de costo de equipos con cada aparato de la casa y ordénalos por dólares al mes. La lista casi siempre sorprende: los equipos que generan calor — secadora, calentador de agua, estufa eléctrica — pelean con el aire por el primer lugar, mientras que el abanico y las luces LED apenas mueven la aguja.

Con la lista al frente, las decisiones se vuelven fáciles. Un grado o dos en el termostato, cerrar el cuarto que se enfría, limpiar el filtro, o tender la ropa en vez de secarla, cada uno tiene un valor en dólares que puedes ver antes de cambiar nada.

Y cuando tengas el total mensual de lo que consumen tus equipos, compáralo con tu factura completa en la calculadora de consumo eléctrico. Lo que sobra son los cargos fijos, y eso también conviene saberlo.

Usa las calculadoras